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La inversión en un proyecto: Evaluación de proyectos en empresas de salud, parte 2

La inversión en un proyecto es una de las claves de su factibilidad y probabilidad de éxito. Continuando con esta serie de artículos en que hablamos de los proyectos en las empresas de salud, comencemos a ver las diferentes partes de un proyecto. Hoy, hablaremos de la inversión en un proyecto.

¿Qué es la inversión en un proyecto?

Una forma básica de definir lo que es un proyecto es entender que, al final, y desde el punto de vista de los recursos, un proyecto se trata de destinar ciertos recursos para obtener un “retorno”, es decir, más recursos. Esto, porque en el contexto de este artículo, nos referimos a proyectos que pretenden mejorar los resultados de una empresa, aumentar su valor.

Y para poder decidir si un proyecto es bueno, debemos cuantificar, es decir, poner en números sólidamente respaldados, cuántos recursos usaremos y cuánto esperamos obtener. Uno de los componentes básicos de un proyecto es la inversión. Pero, ¿qué es la inversión en un proyecto?

En términos simples, la inversión en un proyecto es aquello que necesitamos tener, permanentemente, para poder realizar nuestro proyecto. Por ejemplo, la compra de equipamiento, o de un inmueble, o de tecnología. Una remodelación, un upgrade, también son ejemplos de inversión.

Frecuentemente no basta con “comprar algo” para que el proyecto funcione. Asociado a esto existen servicios profesionales, como arquitectos, abogados, permisos, patentes, etc. Pero es importante distinguir la inversión de otros gastos que generará nuestro proyecto. Lo que caracteriza la inversión en un proyecto es que es un gasto puntual en bienes durables (tangibles o intangibles), y sin los cuales nuestro proyecto no puede materializarse.

No todos los egresos son «inversión»

Es, por lo tanto, distinto de los gastos corrientes. Por ejemplo, la compra de nuevos sillones dentales para ampliar un centro, se realiza una única vez. Esto es “inversión”. Pero para operar esos sillones, necesitaremos probablemente contratar personal adicional. Las remuneraciones de esas contrataciones no son inversión, porque son un gasto permanente y corriente. Hablaremos de esto en el artículo que dedicaremos a los gastos asociados a un proyecto. La inversión y los gastos de la operación son, ambos, egresos, recursos que deberemos aportar, pero son de naturaleza distinta.

¿Cómo cuantificamos la inversión en un proyecto?

Al momento de evaluar un proyecto, es clave dimensionar correctamente la inversión, Esto puede hacerse mediante cotizaciones de proveedores, ojalá con varias alternativas a la vista. No basta con una estimación, recordemos que la precisión de los números es fundamental.

Es una buena práctica considerar al menos dos escenarios: uno es, suponiendo que el desembolso por la inversión en un proyecto se realiza en un único momento, “de una vez”, y el otro, suponiendo que se recurre a fuentes de financiamiento externo (créditos, leasing, u otros instrumentos). 

La inversión puede realizarse de una vez si los socios que aportan están en disposición de hacerlo y cuentan con los recursos, pero no es imprescindible que así sea. Las instituciones financieras tienen ofertas de financiamiento pensadas específicamente para la realización de proyectos.

Pero, como decíamos, de todos modos es aconsejable evaluar el proyecto en ambos escenarios, dado que esto entrega información útil para decidir si el proyecto es una buena idea o no.

No subestimes las inversiones necesarias

Y, por último, vale la pena dedicar tiempo a considerar, al cuantificar la inversión en un proyecto, todos los recursos necesarios. En nuestro ejemplo de los sillones dentales, puede ser necesario considerar remodelaciones, cambios en las redes eléctricas, iluminación, mejorar o ampliar recepciones, accesos, mobiliario, etc. Y también gestionar autorizaciones o patentes sanitarias, municipales, contratar servicios de arquitectos u otros especialistas, etc. Estos “otros gastos” a veces pueden agregar un monto no menor a lo que pensamos originalmente que es la inversión del proyecto, y queremos evitar sorpresas desagradables una vez que hemos tomado la decisión.

El objetivo de estos artículos no es ser un curso de evaluación de proyectos. Eso queda fuera del alcance de lo que podemos tratar acá, pero sí pretende ayudarte a entender mejor los componentes principales, lo que tienes que tener en cuenta, y poder conversar de forma fluida con los profesionales que realicen la evaluación.

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